¿El “boom” del Internet, concede terreno a la política?...
Por: Sebastián Reyes Sánchez. Gerente General de MAINLAND Gestión del Cambio
El Internet, en nuestro tiempo hay que mirarlo de muchos ángulos; y es porque tiene muchos recodos y también muchas explicaciones, tantas como realidades socioeconómicas diseminadas en el mundo. La red de Internet, el cual acapara la atención de los jóvenes y la atracción entre los adultos de los buenos años 70s ¿es acaso tanto como se dice?
El problema es que se dice mucho, y sobre todo se generaliza cuando se hace referencia a nuevos conceptos, usos y alcances futuristas del Internet como herramienta para casi todo. “Todo es posible en Internet” ¿es cierto esta afirmación? o el desarrollo del comercio electrónico (ecommerce), o de los negocios (ebusiness), se habla hasta de la capacidad de hacer proselitismo político en la red con efectividad; similar al éxito logrado en los Estados Unidos de Norteamérica por Barack Obama y otros ilustres ejemplos que secundan por la prensa y, claro, por Internet. Parecemos haber encontrado una isla virgen… me quedo corto, un universo infinito donde podemos alcanzar a millones de cibernautas o en el peor de los resultados conquistar a los buscadores posicionándonos en ellos; y hasta, como consuelo, lograr que nuestra iniciativa rebote a otros sitios Web. Toda una maravilla en una sola “caja boba del siglo XXI”. ¿Es acaso una nueva era en las comunicaciones?, el Internet es una herramienta infalible; tal vez no total ¿pero será parcial acaso? No sabemos con precisión, pues parece ser cuestión de cada receta. Sin embargo escucho cada vez más con mayor seguridad que es posible hacer política cibernética, política online, “e-política” al fin y al cabo. ¿Política, por Internet?... al menos la parte comunicacional o promocional o viral, y si es mala, política pandémica. Es decir, trasladar las ideas generales, centrales, específicas o más populares hacia las redes sociales, blogs, otros sitios Web, etcétera; con el sólo fin de estar ahí, de ser parte de, de abrir ventanas y estar alineados con la modernidad política. Además es irrefutable porque ya existen ejemplos en el mundo. O sea, es innegable. He escuchado, inclusive, que el Perú es el pionero de las cabinas públicas de Internet; que si en cada esquina del Perú hay una cabina de Internet con 10 computadoras, entonces logramos una cobertura de millones de peruanos habidos de “política virtual”; aunque suene paradójico (política virtual). No hay nada más falso.
Es como cuando conversaba hace cinco años con un artista italiano que residía en Miraflores y quería vender su arte cerámico a USA y Europa; para lo cual pensaba encargar a desarrollar una tienda virtual con carro de compras y opciones de uso de tarjetas de crédito; lo cual le dije que era una disparatada idea ya que en USA, Europa y cualquier país desarrollado tienen en común no hacer compras en páginas latinas, salvo algunas excepciones; pero igualmente es muy difícil convencer al público extranjero de nuestra honestidad y transparencia en las ventas a través de páginas particulares. Sí es posible a través de la implementación de órdenes de compra (formulario de compra, el cual indica el código del producto que se desea adquirir y cuyo pago es a través de empresas como Money Gram, Western Union y depósitos bancarios) Este es un tema que tiene su propio espacio amplio de debate. Pero tiene en común con lo que creemos puede darnos el Internet a partir de otros ejemplos foráneos. Inclusive los ejemplos peruanos, en cuanto a la e-política, que emplean redes sociales como Facebook, Twitter y cuanta página de registro gratuito exista; su relativísimo éxito se debe a que ha sabido focalizar temas sensibles como: familia (pensión alimentaria, abuso infantil, problemas en el hogar). Pero nadie a logrado cimentar la ideología política; na revolucionaria, ni menos reaccionaria, sólo trasladar las ideas políticas del partido hacia los grupos de interés, principalmente a la gente común. Es decir, a pesar de todo el floro que nos pongan en esas páginas o espacios, seguiremos ignorando las propuestas, los pensamientos políticos de los líderes que nos gobernarán; y se impondrá siempre, lo que en Ciencia Política se llama “poder carismático”. Pero, aún así ¿por qué no creer en las posibilidades infinitas de Internet? Pues, es muy fácil de explicar: una persona, joven por ejemplo, va a una cabina pública de Internet, paga, generalmente S/.3.00 (tres nuevos soles) para usar durante 2 horas una computadora; más o menos, la lista de las prioridades comunes de una persona en dos horas de Internet son:
1.) Ver sus correos electrónicos personales. Responder y enviar correos (record: 25 minutos)
2.) Ingresar a su cuenta de facebook, myspace, hi5…. lo que tenga, pero una sola. Sapear perfiles, ver fotos, cargar una foto, comentar un par de fotos, escribirle a alguien y buscar a una ex. (record: 20 minutos)
3.) Buscar empleo y dejar currículum por Internet (record: 30 minutos)
4.) Ver un video de YouTube de 10 minutos. Buscar y cargar video (record: 12 minutos)
5.) Descargar algo de su página favorita a través de rapishare. Ingresar a la Web, ir a la sección correspondiente, hacer clic en download y descargar un fichero ligero (record: 6 minutos)
6.) Ingresar a la extranet de su universidad o instituto; buscar en google cualquier cosa menos política nacional, chatear, usar Messenger, ver si le han depositado en el banco (si fuera el caso), enviar mensajes SMS a celulares, escuchar música, jugar Starcraft, ver algún periódico, piratearse algo, etc. (record: 25 minutos)
7.) Almacenar todo en una carpeta y copiarla a una memoria USB (Record: 2 minutos)
Sin contar la computadora lenta y llena de virus ni nada más que la maratónica rutina expresada en una sola secuencia correlativa. Tal vez sólo 3 de las 7 cosas expuestas nos consuman las 2 horas, eso es debatible. El fondo del asunto es preguntarse: ¿Ésta persona dejará de hacer algo de lo que realmente le interesa hacer, lo cual le cuesta dinero (más que tener Internet en casa) además dispone de poco tiempo; ese valioso y ocioso cronograma lo gastará para ver una página o perfil público de un político o partido político?... pues la respuesta es un rotundo NO!
No lo va hacer, no va conceder ni un segundo de su tiempo en Internet para ver proselitismo, fanatismo, apología, caudillismo, etcétera. Es completamente falso el argumento de las cabinas de Internet públicas como una oportunidad de aglutinar cibernautas interesados en la e-política. Entonces ¿por qué Obama sí y nuestros politilocos no? Tan bien es sencillo, y no sé porque muchos, entre periodistas y empresarios insisten en comparar ese caso. A Obama fue una aparición ecuménica para el mundo; era el posible primer presidente de color de los Estados Unidos; un país por demás influyente en el mundo; pero no tanto como para hacer de sus elecciones presidenciales tema de conversación de toda clase de reuniones, sin distinción de clase o estatus, siempre algo se sabía de ese personaje.; pero Obama lo logró, no por Internet es claro, al menos en estas latitudes; sino por los medios convencionales (TV, radio y prensa escrita). En USA, claro que funcionó el Facebook, pero allá, como funciona allá el comercio electrónico y los negocios de redes sociales; porque acá se puede hace un YouTube, Facebook, Twitter, etc., sólo que moriría en el intento porque no hay interés ni oportunidades de patrocinio, por ende la iniciativa se desinfla. Es decir, todo es muy diferente, así como las realidades de ambos países. No es malo, sólo es falso afirmar con ligereza erudita que es propio de una aritmética, de una receta, de una experiencia ajena o propia de la nueva era digital. Así como se creyó que el Internet destronaría a los demás medios de comunicación, ahora sabeos que nunca lo conseguirá, ya que toda página (iniciativa, intención, proyecto, empresa) deberá publicitarse; aunque puede hacerlo a través de su propio medio, o sea el Internet, no es tan eficaz en como la TV, ya que su cobertura es sistemática y progresiva; así mismo su diseminación.
El tema es largísimo. No sé por qué nos quieren vender la idea que la revolución americana o el milagro japonés son posibles aquí; no es pesimismo, sino es una realidad consecuente, natural, eventual y entendible porque, además, es cultural, sociológico y hasta psicológico; no creemos en la política y no les creemos a los políticos. El problema ahora es que no sólo mienten los políticos, también los periodistas y empresarios nos muestran una realidad intangible, inclusive imposible ya que tiene que ver con los usos y costumbres que los peruanos le damos al Internet. No está entre nuestras páginas de interés, para nada. Hay muchas falsedades y confusiones como cuando nos dicen que un video en YouTube ha tenido 1´000,000 de visitas cuando en realidad la cifra reprensenta el número de reproducciones. Si un video que me gusta lo veo 2 veces al día durante 5 días, entonces le he otorgado 10 reproducciones a ese video, el cual se sumará con las demás reproducciones. Es igual cuando nos dicen con bombos y platillos que tal o cual perfil de Facebook tiene 500 fans; cuando en realidad son cadenas que nos atan o telarañas en que caemos, no por interés sino para no caer mal, como cuando un amigo que tenemos agregado en nuestro perfil de Facebook nos envía y nos pide que seamos fans del perfil que ayuda publicitar, bueno, simplemente confirmamos (sólo un clic y ya) y ya somos fans. Así podemos ser fans de todos los partidos políticos con presencia en Facebook a la vez, sin roche ni remordimiento, porque en el fondo no nos interesa.
Entonces ¿es verdaderamente eficaz?... pues la verdad que no. Pero si me preguntan si deberían armar una estrategia de cobertura bien elaborada, donde empleen estos medios para dejar presente los temas que le interesan a sus seguidores y electorado; sí está bien. Pero como el “boom” de la eficacia e-política de Obama… eso aún no es tan cierto. Seguro que vamos por ese camino; pero aún nos falta mucho; no tecnología sino interés colectivo, motivación ciudadana; eso no se logra a través de Internet. Existe mucho desconocimiento y pocos estudios al respecto que sustenten dichas tesis, tampoco tengo un estudio; pero sí reflexiono sobre lo común de nuestra cosmovisión sobre Internet y sus posibilidades de actuación en diferentes ámbitos.
Por: Sebastián Reyes Sánchez. Gerente General de MAINLAND Gestión del Cambio
El Internet, en nuestro tiempo hay que mirarlo de muchos ángulos; y es porque tiene muchos recodos y también muchas explicaciones, tantas como realidades socioeconómicas diseminadas en el mundo. La red de Internet, el cual acapara la atención de los jóvenes y la atracción entre los adultos de los buenos años 70s ¿es acaso tanto como se dice?
El problema es que se dice mucho, y sobre todo se generaliza cuando se hace referencia a nuevos conceptos, usos y alcances futuristas del Internet como herramienta para casi todo. “Todo es posible en Internet” ¿es cierto esta afirmación? o el desarrollo del comercio electrónico (ecommerce), o de los negocios (ebusiness), se habla hasta de la capacidad de hacer proselitismo político en la red con efectividad; similar al éxito logrado en los Estados Unidos de Norteamérica por Barack Obama y otros ilustres ejemplos que secundan por la prensa y, claro, por Internet. Parecemos haber encontrado una isla virgen… me quedo corto, un universo infinito donde podemos alcanzar a millones de cibernautas o en el peor de los resultados conquistar a los buscadores posicionándonos en ellos; y hasta, como consuelo, lograr que nuestra iniciativa rebote a otros sitios Web. Toda una maravilla en una sola “caja boba del siglo XXI”. ¿Es acaso una nueva era en las comunicaciones?, el Internet es una herramienta infalible; tal vez no total ¿pero será parcial acaso? No sabemos con precisión, pues parece ser cuestión de cada receta. Sin embargo escucho cada vez más con mayor seguridad que es posible hacer política cibernética, política online, “e-política” al fin y al cabo. ¿Política, por Internet?... al menos la parte comunicacional o promocional o viral, y si es mala, política pandémica. Es decir, trasladar las ideas generales, centrales, específicas o más populares hacia las redes sociales, blogs, otros sitios Web, etcétera; con el sólo fin de estar ahí, de ser parte de, de abrir ventanas y estar alineados con la modernidad política. Además es irrefutable porque ya existen ejemplos en el mundo. O sea, es innegable. He escuchado, inclusive, que el Perú es el pionero de las cabinas públicas de Internet; que si en cada esquina del Perú hay una cabina de Internet con 10 computadoras, entonces logramos una cobertura de millones de peruanos habidos de “política virtual”; aunque suene paradójico (política virtual). No hay nada más falso.
Es como cuando conversaba hace cinco años con un artista italiano que residía en Miraflores y quería vender su arte cerámico a USA y Europa; para lo cual pensaba encargar a desarrollar una tienda virtual con carro de compras y opciones de uso de tarjetas de crédito; lo cual le dije que era una disparatada idea ya que en USA, Europa y cualquier país desarrollado tienen en común no hacer compras en páginas latinas, salvo algunas excepciones; pero igualmente es muy difícil convencer al público extranjero de nuestra honestidad y transparencia en las ventas a través de páginas particulares. Sí es posible a través de la implementación de órdenes de compra (formulario de compra, el cual indica el código del producto que se desea adquirir y cuyo pago es a través de empresas como Money Gram, Western Union y depósitos bancarios) Este es un tema que tiene su propio espacio amplio de debate. Pero tiene en común con lo que creemos puede darnos el Internet a partir de otros ejemplos foráneos. Inclusive los ejemplos peruanos, en cuanto a la e-política, que emplean redes sociales como Facebook, Twitter y cuanta página de registro gratuito exista; su relativísimo éxito se debe a que ha sabido focalizar temas sensibles como: familia (pensión alimentaria, abuso infantil, problemas en el hogar). Pero nadie a logrado cimentar la ideología política; na revolucionaria, ni menos reaccionaria, sólo trasladar las ideas políticas del partido hacia los grupos de interés, principalmente a la gente común. Es decir, a pesar de todo el floro que nos pongan en esas páginas o espacios, seguiremos ignorando las propuestas, los pensamientos políticos de los líderes que nos gobernarán; y se impondrá siempre, lo que en Ciencia Política se llama “poder carismático”. Pero, aún así ¿por qué no creer en las posibilidades infinitas de Internet? Pues, es muy fácil de explicar: una persona, joven por ejemplo, va a una cabina pública de Internet, paga, generalmente S/.3.00 (tres nuevos soles) para usar durante 2 horas una computadora; más o menos, la lista de las prioridades comunes de una persona en dos horas de Internet son:
1.) Ver sus correos electrónicos personales. Responder y enviar correos (record: 25 minutos)
2.) Ingresar a su cuenta de facebook, myspace, hi5…. lo que tenga, pero una sola. Sapear perfiles, ver fotos, cargar una foto, comentar un par de fotos, escribirle a alguien y buscar a una ex. (record: 20 minutos)
3.) Buscar empleo y dejar currículum por Internet (record: 30 minutos)
4.) Ver un video de YouTube de 10 minutos. Buscar y cargar video (record: 12 minutos)
5.) Descargar algo de su página favorita a través de rapishare. Ingresar a la Web, ir a la sección correspondiente, hacer clic en download y descargar un fichero ligero (record: 6 minutos)
6.) Ingresar a la extranet de su universidad o instituto; buscar en google cualquier cosa menos política nacional, chatear, usar Messenger, ver si le han depositado en el banco (si fuera el caso), enviar mensajes SMS a celulares, escuchar música, jugar Starcraft, ver algún periódico, piratearse algo, etc. (record: 25 minutos)
7.) Almacenar todo en una carpeta y copiarla a una memoria USB (Record: 2 minutos)
Sin contar la computadora lenta y llena de virus ni nada más que la maratónica rutina expresada en una sola secuencia correlativa. Tal vez sólo 3 de las 7 cosas expuestas nos consuman las 2 horas, eso es debatible. El fondo del asunto es preguntarse: ¿Ésta persona dejará de hacer algo de lo que realmente le interesa hacer, lo cual le cuesta dinero (más que tener Internet en casa) además dispone de poco tiempo; ese valioso y ocioso cronograma lo gastará para ver una página o perfil público de un político o partido político?... pues la respuesta es un rotundo NO!
No lo va hacer, no va conceder ni un segundo de su tiempo en Internet para ver proselitismo, fanatismo, apología, caudillismo, etcétera. Es completamente falso el argumento de las cabinas de Internet públicas como una oportunidad de aglutinar cibernautas interesados en la e-política. Entonces ¿por qué Obama sí y nuestros politilocos no? Tan bien es sencillo, y no sé porque muchos, entre periodistas y empresarios insisten en comparar ese caso. A Obama fue una aparición ecuménica para el mundo; era el posible primer presidente de color de los Estados Unidos; un país por demás influyente en el mundo; pero no tanto como para hacer de sus elecciones presidenciales tema de conversación de toda clase de reuniones, sin distinción de clase o estatus, siempre algo se sabía de ese personaje.; pero Obama lo logró, no por Internet es claro, al menos en estas latitudes; sino por los medios convencionales (TV, radio y prensa escrita). En USA, claro que funcionó el Facebook, pero allá, como funciona allá el comercio electrónico y los negocios de redes sociales; porque acá se puede hace un YouTube, Facebook, Twitter, etc., sólo que moriría en el intento porque no hay interés ni oportunidades de patrocinio, por ende la iniciativa se desinfla. Es decir, todo es muy diferente, así como las realidades de ambos países. No es malo, sólo es falso afirmar con ligereza erudita que es propio de una aritmética, de una receta, de una experiencia ajena o propia de la nueva era digital. Así como se creyó que el Internet destronaría a los demás medios de comunicación, ahora sabeos que nunca lo conseguirá, ya que toda página (iniciativa, intención, proyecto, empresa) deberá publicitarse; aunque puede hacerlo a través de su propio medio, o sea el Internet, no es tan eficaz en como la TV, ya que su cobertura es sistemática y progresiva; así mismo su diseminación.
El tema es largísimo. No sé por qué nos quieren vender la idea que la revolución americana o el milagro japonés son posibles aquí; no es pesimismo, sino es una realidad consecuente, natural, eventual y entendible porque, además, es cultural, sociológico y hasta psicológico; no creemos en la política y no les creemos a los políticos. El problema ahora es que no sólo mienten los políticos, también los periodistas y empresarios nos muestran una realidad intangible, inclusive imposible ya que tiene que ver con los usos y costumbres que los peruanos le damos al Internet. No está entre nuestras páginas de interés, para nada. Hay muchas falsedades y confusiones como cuando nos dicen que un video en YouTube ha tenido 1´000,000 de visitas cuando en realidad la cifra reprensenta el número de reproducciones. Si un video que me gusta lo veo 2 veces al día durante 5 días, entonces le he otorgado 10 reproducciones a ese video, el cual se sumará con las demás reproducciones. Es igual cuando nos dicen con bombos y platillos que tal o cual perfil de Facebook tiene 500 fans; cuando en realidad son cadenas que nos atan o telarañas en que caemos, no por interés sino para no caer mal, como cuando un amigo que tenemos agregado en nuestro perfil de Facebook nos envía y nos pide que seamos fans del perfil que ayuda publicitar, bueno, simplemente confirmamos (sólo un clic y ya) y ya somos fans. Así podemos ser fans de todos los partidos políticos con presencia en Facebook a la vez, sin roche ni remordimiento, porque en el fondo no nos interesa.
Entonces ¿es verdaderamente eficaz?... pues la verdad que no. Pero si me preguntan si deberían armar una estrategia de cobertura bien elaborada, donde empleen estos medios para dejar presente los temas que le interesan a sus seguidores y electorado; sí está bien. Pero como el “boom” de la eficacia e-política de Obama… eso aún no es tan cierto. Seguro que vamos por ese camino; pero aún nos falta mucho; no tecnología sino interés colectivo, motivación ciudadana; eso no se logra a través de Internet. Existe mucho desconocimiento y pocos estudios al respecto que sustenten dichas tesis, tampoco tengo un estudio; pero sí reflexiono sobre lo común de nuestra cosmovisión sobre Internet y sus posibilidades de actuación en diferentes ámbitos.

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